22 de Mayo 2020

Indignación en Hong Kong contra una nueva ley de seguridad propuesta por China

Durante la Asamblea Nacional Popular, el Gobierno central ha comunicado que impulsará una ley que podría suponer el fin del sistema de semi-libertades y que conllevaría que las protestas en la ex colonia británica estuvieran penadas por terrorismo.

La noticia cayó ayer por la tarde con fuerza e indignación sobre Hong Kong. Lo adelantó el periódico South China Morning Post: "China planea impulsar leyes de seguridad nacional para Hong Kong en su reunión anual del parlamento". Por la noche, Pekín lo confirmó. Es decir, que las protestas que han bañado a la ex colonia británica desde el pasado junio podrán ser penadas por secesionismo, subversión y terrorismo. Además esto podría suponer el fin del sistema de semi libertades y el poder judicial independiente de la ex colonia bajo la fórmula 'Un país, dos sistemas', del que no gozan en China Continental. 

Durante la apertura de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el primer ministro Li Keqiang ha dicho que el Gobierno central debería establecer en Hong Kong un "sistema legal sólido y un mecanismo de cumplimiento para salvaguardar la seguridad nacional en la región administrativa especial". Hace 17 años, más de 50.000 personas salieron a las calles de Hong Kong para protestar por la ley antisubversiva que quiso imponer entonces Pekín y que, finalmente, se acabó archivando. Pese a los muchos amagos de reactivarla en los últimos años, el Gobierno no se atrevió. Hasta ahora. 

En Pekín se ha presentado hoy una resolución para permitir que el Comité Permanente de la APN apruebe una nueva ley de seguridad nacional hecha a medida para Hong Kong. Según se puede lee en el borrador: "[Dicha ley] evitaría, frustraría y castigaría cualquier actividad secesionista o subversiva, la organización de actos terroristas y otros actos que amenacen gravemente la seguridad nacional, así como actividades de interferencia extranjera y externa en Hong Kong". 

Esta nueva normativa no pasaría en ningún momento por el Parlamento local de la ex colonia, aunque el artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong dice que debe ser el propio territorio el que promulgue por sí mismo este tipo de leyes para "prohibir la traición, secesión, sedición y subversión" contra el Gobierno central chino. Por lo tanto, desde la Asamblea de Pekín van pasar por alto a los legisladores electos de Hong Kong e imponer autoritariamente los cambios. Hace un mes, Luo Huining, el jefe de la oficina de enlace de China en Hong Kong, ya pidió que se aprobaran con urgencia las leyes para combatir la "violencia radical, la interferencia extranjera y las fuerzas independentistas".

Hasta el viernes 8 de mayo, el coronavirus había disipado las protestas en Hong Kong. Una tregua vírica que se rompió durante una trifulca de empujones en el Parlamento por una discusión para deliberar quién debía presidir el Comité de la Cámara, los diputados del bando prodemócrata o los parlamentarios progubernamentales. El ambiente se empezó a caldear y ese fin de semana volvieron las protestas en una decena de centros comerciales. La jornada acabó con 250 detenidos tras los enfrentamientos entra manifestantes y antidisturbios.

Hoy, en el Parlamento hongkonés, se ha vivido un nuevo altercado después de que varios diputados prodemócratas protestaran por la nueva ley de seguridad que se promulga en Pekín. Los parlamentarios habían acudido a una reunión en la que se iba a aprobar otra polémica ley nacional que penalizaría cualquier insulto al himno chino.

Ahora, con la nueva ley de seguridad nacional, todo apunta a que las protestas irán cogiendo cada vez más fuerza en una región con la pandemia ya controlada que ha dejado 1.064 contagiados y cuatro muertos. "Este es el fin de Hong Kong. Pekín ha incumplido completamente su promesa al pueblo", ha dicho el legislador prodemocrático Dennis Kwok. "La iniciativa es un intento de Pekín de silenciar las voces críticas de los hongkoneses por medio de la fuerza y el miedo", ha escrito en Twitter el político y activista Joshua Wong.

"ASALTO INTEGRAL A LA AUTONOMÍA DE LA CIUDAD" 

En declaraciones recogidas por The Guardian, varios críticos aseguran que esta medida socava severamente el marco legal de Hong Kong, establecido bajo los términos de la entrega de la antigua colonia británica al control chino en 1997. El que fue el último gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, lo ha calificado como un "asalto integral a la autonomía de la ciudad". Analistas políticos como James Griffiths, productor de la cadena CNN, dicen que esta ley tendrá "efectos drásticos en sectores enteros de la sociedad de Hong Kong, desde la esfera política rebelde y desafiante de la ciudad hasta los medios de comunicación, la educación y los negocios internacionales". 

Desde Estados Unidos, el Departamento de Estado también se ha pronunciado apuntando a que "cualquier esfuerzo por imponer legislación de seguridad nacional que no refleje la voluntad del pueblo de Hong Kong sería altamente desestabilizador y sería recibido con una fuerte condena".

La nueva normativa, que esta prevista que se aprueba la próxima semana, se acerca al primer aniversario de las protestas antigubernamentales. Desde el pasado junio, ha habido más de 7.000 manifestantes detenidos. El epicentro financiero de Asia entró en un bucle de violencia el año pasado. Todo comenzó con un objetivo principal: que el gobierno retirara un proyecto de ley controvertido que hubiera permitido la extradición de fugitivos a China continental. Los críticos temían que Pekín pudiera usar el proyecto de ley para procesar a personas por razones políticas.

Al final, se consiguió que la jefa del Ejecutivo, Carrie Lam, tumbara la ley. Pero no era suficiente porque los manifestantes ya habían abrazado otras cuatro demandas que no iban a soltar: retirar el calificativo "revuelta" a las protestas del 12 de junio, lo que conlleva penas de 10 años de prisión a los detenidos en las marchas de aquel día; investigar los abusos policiales durante las protestas, libertad para los detenidos y lograr un completo sufragio universal para que el pueblo pudiera elegir también al jefe del Ejecutivo. A medida que los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía se hicieron más frecuentes, las protestas comenzaron a extenderse por toda la ciudad.

Ahora un nuevo frente de manifestaciones se avecina tras la nueva ley de seguridad. La propia Carrie Lam, desde su asiento en la Asamblea de Pekín, ha mostrado su total apoyo a la orden de Pekín. "Una vez se apruebe el borrador, la Administración de Hong Kong cooperará por completo con el Comité Permanente para completar el proceso legislativo", ha defendido Lam. Desde Pekín quieren aplicar este cambio cuanto antes.

Pero tendrán la fuerte oposición, al menos en las calles, de los prodemócratas hongkoneses. Hoy ha habido una pequeña marcha, dispersada por la Policía, hasta Oficina de Enlace del Gobierno Chino. Desde el movimiento que ha organizado la mayoría de las manifestaciones, el Frente Civil de Derechos Humanos (CHRF), han dicho por redes sociales a sus seguidores que hay que salir a protestar. Su propósito es inundar las calles con "más de dos millones de personas" ante "una bomba atómica que se nos viene encima". La fecha aún está por definir. Sería la primera gran manifestación de millones de personas juntas en tiempos de pandemia.

FUENTE: El mundo